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Pronunciamiento: “Derrame de Petróleo pone en riesgo la vida de los Pueblos Indígenas”


En lo que va del año, dos derrames de petróleo de grandes proporciones han afectado la selva norte del Perú. La respuesta por parte del Estado peruano ha sido insuficiente y ha tardado varias semanas. Se exige una evaluación real e imparcial de los daños y apoyo a las cerca de 8 mil familias afectadas. La empresa Petroperú, así como el Ministerio de Energía y Minas, niegan la afectación y declaran que todo está bajo control.

PRONUNCIAMIENTO

Derrames de petróleo en la Amazonía ponen en riesgo la vida de los pueblos indígenas

¡Exigimos soluciones efectivas y no palabrería!

A la opinión pública:

El 25 de enero del 2016 se produjo la rotura de uno de los troncales petroleros más importantes del país, el Oleoducto Nor Peruano, ubicado en la selva norte del Perú. Esto provocó un derrame equivalente a al menos 2 mil barriles de petróleo, el que ha afectado de manera inmediata a las poblaciones más cercanas y ha generado una enorme mancha de crudo que, debido a las lluvias, llegó hasta un afluente del río Marañón, el río Chiriaco. Esto sucede ahora en la localidad  de Chiriaco del distrito de Imaza, ubicado en la provincia de Bagua y dentro de la región Amazonas.

Según estimaciones de la Defensoría del Pueblo del Perú, desde el 2011 este sería el quinto derrame  que se produce por responsabilidad de la empresa estatal Petroperú, lo cual ya no nos habla de un accidente aislado como lo ha querido presentar la mencionada petrolera, sino de negligencias sistemáticas que afectan de manera directa a las comunidades awajun, población local al ecosistema.

Este desastre ambiental se suma a la larga lista de eventos de este tipo que constantemente se producen en la zona debido al mal manejo del Oleoducto Nor Peruano y a lo que el propio ministro de Ambiente del Perú, Manuel Pulgar Vidal, ha considerado un “ducto obsoleto y sin mantenimiento adecuado”. Solo este año ya ha habido otro derrame de grandes proporciones en una zona cercana, en el río Morona, en la provincia de Dátem del Marañón, en la región Loreto, con consecuencias nefastas para la vida en la zona

Esta zona ha sido históricamente territorio de poblaciones indígenas amazónicas. Por ejemplo, en el caso de Chiriaco, los awajún ; y, en el caso de Morona, los Achuar, Wampis, Chapra, para quienes cualquier afectación a sus tierras y ríos repercute directamente en su salud, seguridad alimentaria e incluso pone en riesgo su vida como producto de las peores formas de trabajo infantil debido a que, en muchos casos, son los niños quienes están siendo contratados para el recojo del petróleo derramado. Es por todo esto que no se entiende la lentitud con la que los organismos del Estado peruano han reaccionado ante esta emergencia ambiental. Cabe destacar que la propia empresa Petroperú, empresa estatal y de derecho privado dedicada al transporte, refinación, distribución y comercialización de combustibles y otros productos derivados del petróleo, demoró varias semanas en reconocer el desastre y es recién como producto de la presión en los medios de comunicación que ha decidido tomar medidas más intensas.

Es, además, una zona de gran biodiversidad muy cercana a numerosas comunidades Awajun, las reservas comunales Chayu Nain y Tuntanain, en el que habitan especies endémicas y algunas en peligro de extinción. De hecho, el río Marañón es un importante afluente del Amazonas, río emblemático de Sudamérica que se verá afectado por mucho tiempo y en largo recorrido  por la enorme mancha de crudo y todo lo que ello implica.

En las últimas semanas se han podido ver imágenes de los estragos producidos por este derrame. El río Chiriaco convertido en un río negro, las quebradas intransitables por la presencia de petróleo, niños y jóvenes awajún manchados de petróleo de pies a cabeza. Este desastre necesita de una rápida acción conjunta para contener  la afectación que está habiendo en la población y en la flora y fauna. Sin embargo, de momento, es poco lo que se está haciendo al respecto.

A lo largo de los días, la empresa PetroPerú ha mantenido una posición negacionista, cambiando de versión sobre las cifras del derrame y las poblaciones afectadas, lo que nos lleva a pensar que no está tomando con seriedad la evaluación de los daños. Consideramos fundamental una evaluación imparcial del daño para tomar las medidas necesarias para una solución profunda de este desastre ambiental.

Invocamos a la opinión pública internacional, medios de prensa, organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles a prestar atención a este grave evento que pone en peligro la vida de las miles de personas que habitan la zona, una de las más pobres del país, y que han sido tradicionalmente postergadas.

Si bien el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha tomado acción al respecto, no lo ha hecho con la energía necesaria que permita vislumbrar una política clara y una solución, en el mediano plazo. Este organismo, adscrito al Ministerio del Ambiente, tiene las facultades suficientes para tomar las medidas correctivas y exigírselas a PetroPerú.

 Es importante que se sumen otras instituciones del Estado, como la Defensoría del Pueblo, el ministerio de Salud, la Presidencia del Consejo de Ministros y el propio Despacho Presidencial, entre otras, para que evalúen, sensibilicen a la población y solucionen este grave problema.

¿Tiene sentido que el sistema de “emergencias” “espere” que vengan en helicópteros desde Iquitos o Chiclayo, habiendo numerosas comunidades que pueden intervenir de inmediato? Por eso, exigimos que se establezca un convenio para organizar un sistema comunitario indígena, de vigilancia, monitoreo, alerta temprana e intervención de emergencia, a cargo de las comunidades indígenas, que tenga autonomía, pero con capacitación y logística que brinde Petroperú mediante convenio con la organización local de Chiriaco, que es ORPIAN, y la del Morona, CORPI, y en ambos casos con el respaldo de AIDESEP.

¡Exigimos agua limpia, salud humana y ambiental, indemnización a la población!

¡Exigimos reparación del oleoducto, empezando por el tramo amazónico: Datem, Condorcanqui, Chiriaco!

¡Exigimos Sistema de Vigilancia Indígena del Oleoducto!

#NOMÁSDERRAMES

 

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