Nuestra Historia

Nuestra Historia

La llegada del poder colonial al Perú implicó reiterados intentos de conquista territorial por todo el país, sin embargo, los pueblos amazónicos nunca fueron conquistados. Debido a la resistencia ejercida por los pueblos indígenas amazónicos, estos aún conservan su nombre, su lengua y sus costumbres ancestrales.

 

Tras la independencia del Perú, los intentos de conquista del territorio amazónico tomaron forma de frentes extractivos de materias primas en los bosques. Así sucedió en la era de explotación del caucho, la etapa más dura y oscura para la población indígena de la Amazonía peruana. En este periodo, los pueblos indígenas amazónicos fueron obligados a trabajar en la extracción del caucho en condiciones inhumanas por las empresas que comercializaban este insumo; lo cual trajo consigo consecuencias nefastas en niveles ambientales y de Derechos Humanos.

Los primeros intentos de organización autónoma se iniciaron como mecanismos defensivos contra la penetración de los colonos y las empresas explotadoras de materias primas. Estas organizaciones fueron, en un primer momento, locales, comunales; y en un segundo momento regionales o de cuencas. Los Asháninka, Amuesha y Aguaruna del Alto Marañón, fueron los que iniciaron el movimiento federativo de las comunidades.

El contexto sociopolítico de inicios de los 70 fue altamente favorable para el desarrollo de la organización de los pueblos indígenas. Por un lado, se producían procesos sociales convulsionantes en la sociedad global; y en el Perú, se producía un populista militar que aprobó la Ley de Comunidades Nativas en 1974 y se inició el proceso de titulación de tierras de comunidades. Como parte de este proceso, en 1979 los líderes del Consejo Aguaruna Huambisa (CAH), Central de Comunidades Nativas de la Selva Central (CECONSEC) y la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali (FECONAU), decidieron fundar el Comité de Coordinación de las Comunidades Nativas de la Selva Peruana (COCONASEP). Al año siguiente crearon la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP).

Tras su creación, y contando con una plataforma reivindicativa basada principalmente en la recuperación y defensa territorial, la adopción de una política educativa que fortaleciera la identidad cultural, y el mejoramiento del servicio de salud mediante la incorporación de conocimientos, técnicas y prácticas culturales de los pueblos indígenas, los dirigentes de la organización dieron inicio a una labor de difusión de sus demandas ante la sociedad y también de acercamiento a las instituciones del Estado para lograr su atención.

A mediados de los ochenta, se dio la liberación de miembros del pueblo Asháninka, esclavizados por ex hacendados en la provincia de Atalaya, Ucayali. Esta lucha, que inclusive puso en peligro la vida de dirigentes y personal de apoyo de la organización, la llevó a recibir el Premio Nobel Alternativo de la Paz, en 1986, junto al Consejo Aguaruna – Huambisa y la Coordinadora Indígena de la Cuenca Amazónica, COICA.

Como resultado de las acciones de incidencia ante el Estado, en 1988 se da inicio a la implementación del Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana, FORMABIAP, a través de un convenio entre AIDESEP y el Ministerio de Educación. Un año después empezaría la ejecución del proceso de titulación de comunidades nativas, a través del proyecto “Titulación de tierras y reservas comunales”, para lo cual la organización suscribió un convenio con el Ministerio de Agricultura y contó con el apoyo económico del gobierno danés. Como resultado de estos esfuerzos se logró formar cientos de maestros especializados en educación bilingüe intercultural y se tituló la mayor parte de las comunidades nativas existentes en la Amazonía peruana.

En esta época, se dio la protesta masiva denominada “El Ucayalazo” en los años 90, contra la represión hacia los pueblos indígenas; el levantamiento del ejército Asháninka a principios de los 90, que inició la expulsión y derrota del senderismo, MRTA y narcotráfico en la selva central; la lucha contra la invasión minera en Madre de Dios y la superación de una crisis administrativa en 1991 y de intentos externos de disolución de AIDESEP.

Entre el 2008 y 2009 el gobierno aprobó numerosos decretos legislativos dirigidos a parcelar y privatizar los territorios indígenas, desencadenando actos de protesta en diferentes partes del país que culminaron en el llamado “Baguazo” que, en realidad, fue un “Amazonazo” por la cantidad de pueblos indígenas que se movilizaron a lo largo del país. La respuesta del gobierno al rechazo de los pueblos indígenas frente a la vulneración de sus derechos fue una violenta represión, con un costo social muy alto. L.

En consecuencia, los decretos legislativos fueron derogados y, de otro lado, se elaboró y posteriormente promulgó la ley de consulta previa a los pueblos indígenas. El ejemplo internacional del planteamiento de alternativas climáticas que contribuyan a la titulación territorial y la garantía de los derechos colectivos de los pueblos.

Son muchas las lecciones aprendidas, pero cabe resaltar las referidas a la importancia de haber priorizado la consolidación territorial, la base territorial sobre la cual se levanta la organización, la autonomía y autogobierno como práctica cotidiana y objetivo permanente, la urgencia de construir una economía de vida plena superando las presiones extractivistas y del agronegocio, los peligros y desafíos de las divisiones internas alimentadas por grupos externos con intereses contrarios a los objetivos de la organización, el reto de una administración transparente y estricta para detener cualquier acto de corrupción, y el horizonte estratégico de cada pueblo de recuperar y consolidar su territorialidad integral y ancestral, junto a la titularidad colectiva, reconstituyendo estructuras de autogobierno territorial y de libre determinación.