Hermanos indígenas amazónicos mueren en lucha por reconocimiento de sus derechos
AIDESEP, 06 de junio de 2009. Más de once heridos de bala se encontrarían internados en el Hospital de Las Mercedes de Chiclayo. Entre los baleados se encontraría Heiner Briones Rodríguez, de 15 años, quien presenta impacto de bala en el rostro. La madre del menor, María Felicita Rodríguez señalo que el joven fue baleado por un policía de apellido "Calle" que brinda servicio en la propia localidad de Bagua Grande.
Así mismo, la desconsolada madre del joven baleado denunció que fue testigo de arrojo de cadáveres al río por parte de la policía y que vio por lo menos a cuatro muertos en las proximidades de la plaza de Bagua. Pese a la gravedad de la situación, personal médico y administrativo del hospital Las Mercedes de Chiclayo se negaron a proporcionar información a los representantes de AIDESEP, que se aproximaron a indagar sobre el número de heridos de bala trasladados desde las localidades de Bagua Chica y Grande.
Sin embargo, solo en el lapso de dos horas que permanecieron en dicho local, ambos representantes presenciaron el ingreso de 4 heridos de bala cuyos nombres son: Wilder Ushap Chujai de 33 años herido de bala en la pierna izquierda, Carlos Alberto Cevallos Quispe, de 40 años, José Huamán Vera, herido de bala, Filomeno Sánchez Bustamante herido de bala.
Los familiares que acompañaron a los heridos señalaron que todos ellos fueron trasladados del hospital Santiago Apóstol de Bagua. Así mismo trascendió la noticia que en dicho nosocomio se encontrarían internados seis heridos más de bala, todos indígenas. Por otro lado, en el local de
la Prefectura y Seguridad del Estado de Chiclayo, se encontrarían detenidos cerca de 50 indígenas que están siendo investigados.
Por todas estas situaciones, AIDESEP lamentó mucho la reacción del gobierno, de los ministros de culpar a los hermanos indígenas de la desgracia que ocurrió ayer en Bagua, de hablar de cobardía; sin embargo, estos hechos se iniciaron cuando el presidente García decidió aplicar su política del perro del hortelano, cuando dejó que el Congreso de
la República postergue en reiteradas veces la discusión de un conjunto de leyes que la Defensoría del Pueblo y la Comisión de Constitución decidieron que eran “inconstitucionales”, lamentó mucho que la ministra del Interior en lugar de aceptar su responsabilidad política asume posiciones que no están al nivel de un ministro y recordarle que los pueblos indígenas también son peruanos, son humanos y también saben defender algo que ellos – como gobierno- buscan todo lo contrario: lotizarlo, venderlo y destruirlo.
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